
Por Ricardo Raphael
En principio resulta injusto, para con la inteligencia propia, colocar como razón del fracaso educativo a una sola persona, así sea ésta la más poderosa del aparato docente nacional. Sin embargo, fue este personaje público quien obtuvo para sí un asiento privilegiado dentro del argumento de la catástrofe. Durante los últimos veintidós años de historia, con acucioso esfuerzo Elba Esther Gordillo se ha promovido como la gran decididora, el factor determinante, la última instancia de la educación en México. Ella no soporta pasar desapercibida. Acaso sea éste el más craso de sus errores políticos.
Leer más